Creo que si tomáramos lo más pequeño que haya de felicidad, y lo agrandáramos hasta que sea todo en nuestro ser, seriamos felices.
Creo que lo de ser feliz es una decisión es algo completamente irónico.
Creo que odio los viernes (creía mal).
Creo que todo lo que necesitamos es amor.
Creo que cuando algo ya no tenga solución, hay que dejarlo ser.
Creo que lo imposible solo es la falta de esperanza.
Creo que si esta el lado malo, también el bueno.
Creo que en los duendes, y las hadas.
Creo que Nunca Jamás existe.
Creo que el mundo no es más que un libro.
En fin, creo muchas cosas, y muchas de ellas podrían afirmar que estoy loca. O que soy única, o mágica, o maravillosa.
viernes, 29 de octubre de 2010
jueves, 28 de octubre de 2010
titulo
De todas formas las palabras no sirven de nada. O sirven de mucho.
Nunca fui a un funeral, ni siquiera al tuyo.
Nunca fui a un funeral, ni siquiera al tuyo.
miércoles, 27 de octubre de 2010
la felicidad no es completa si no se comparte
Los únicos regalos del mar son golpes duros y, cada tanto, la oportunidad de sentirse fuerte. No conozco mucho el mar pero si se que así es. Y también se que es importante no necesariamente ser fuerte, sino sentirse fuerte para medirse a si mismo, al menos, una vez para encontrarse en las condiciones mas primitivas y enfrentar la ceguera y la sordera a solas sin nada que te ayude salvo las manos y la propia cabeza.
suerte que no llore!!!!!!!!!!!
martes, 12 de octubre de 2010
a la antigua
Hay que elegir a la perfección, tocar es de mala educación. No debe tener agujeros, seria un desastre si justo la mermelada cayera encima del vestido, no solo por las manchas, seria una vergüenza frente a todos. Es difícil, además, si esta demasiado dura, se rompería y te mancharías la cara, otra vergüenza. La decisión debe ser rápida, te creerán asquerosa mirando de una a una las tostadas. Y solo debes agarrar una si te ofrecen.
Agradecer, nunca olvides agradecer por todo.
Respira hondo, habla con fluidez, parecerá que el corsé te asfixia. Eso sí, sin interrumpir, y en el almuerzo ni una palabra, solo si te preguntan algo.
No te apresures a comer, parecerás una muerta de hambre...
Y siguió hablando por media hora más, mientras yo imaginaba que le escupía tres veces en la cara.
lunes, 4 de octubre de 2010
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No se puede leer de verdad un libro sin estar solo. Pero precisamente por esa soledad uno se relaciona de la manera más intima con personas con las que quizá uno no se hubiera encontrado jamás, bien porque están muertas desde hacer siglos o porque hablan idiomas que no entiendes. Y sin embargo se han convertido en tus más íntimos amigos, en tus más sabios consejeros, en los magos que te hipnotizan, las amantes con las que siempre has soñado.
Antonio Muñoz Molina, "El poder de la pluma"


