martes, 12 de octubre de 2010

a la antigua

Hay que elegir a la perfección, tocar es de mala educación. No debe tener agujeros, seria un desastre si justo la mermelada cayera encima del vestido, no solo por las manchas, seria una vergüenza frente a todos. Es difícil, además, si esta demasiado dura, se rompería y te mancharías la cara, otra vergüenza. La decisión debe ser rápida, te creerán asquerosa mirando de una a una las tostadas. Y solo debes agarrar una si te ofrecen.
Agradecer, nunca olvides agradecer por todo. 
Respira hondo, habla con fluidez, parecerá que el corsé te asfixia. Eso sí, sin interrumpir, y en el almuerzo ni una palabra, solo si te preguntan algo.
No te apresures a comer, parecerás una muerta de hambre...
Y siguió hablando por media hora más, mientras yo imaginaba que le escupía tres veces en la cara. 

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No se puede leer de verdad un libro sin estar solo. Pero precisamente por esa soledad uno se relaciona de la manera más intima con personas con las que quizá uno no se hubiera encontrado jamás, bien porque están muertas desde hacer siglos o porque hablan idiomas que no entiendes. Y sin embargo se han convertido en tus más íntimos amigos, en tus más sabios consejeros, en los magos que te hipnotizan, las amantes con las que siempre has soñado.
Antonio Muñoz Molina, "El poder de la pluma"