martes, 9 de noviembre de 2010

cambiar para mejor


todos tenemos un poco de miedo
la felicidad es un arma tibia
no te quemes la cabeza por un poco de placer
intentando la felicidad a prueba y error
aprendí a volar por ti
déjalo ser
vive y deja morir
si estoy con vos no necesito nada

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No se puede leer de verdad un libro sin estar solo. Pero precisamente por esa soledad uno se relaciona de la manera más intima con personas con las que quizá uno no se hubiera encontrado jamás, bien porque están muertas desde hacer siglos o porque hablan idiomas que no entiendes. Y sin embargo se han convertido en tus más íntimos amigos, en tus más sabios consejeros, en los magos que te hipnotizan, las amantes con las que siempre has soñado.
Antonio Muñoz Molina, "El poder de la pluma"