domingo, 4 de julio de 2010

bajos fondos

A veces los mejores lugares se encuentran apartados, a veces. Y a estas horas de la noche simplemente deliro. Me convertí en la chica de los ojos de caleidoscopio. La locura me devora en cada momento. Bomba atómica mundial. Comamos rabas, matemos un pulpo. Seamos grandes. Amor y paz.

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No se puede leer de verdad un libro sin estar solo. Pero precisamente por esa soledad uno se relaciona de la manera más intima con personas con las que quizá uno no se hubiera encontrado jamás, bien porque están muertas desde hacer siglos o porque hablan idiomas que no entiendes. Y sin embargo se han convertido en tus más íntimos amigos, en tus más sabios consejeros, en los magos que te hipnotizan, las amantes con las que siempre has soñado.
Antonio Muñoz Molina, "El poder de la pluma"