viernes, 23 de julio de 2010

¿es un mito más?

La locura se aferra a nosotros en los peores y mejores momentos. 
A veces uno intenta tantas veces que el papel queda hecho cenizas. 
Me apuro, me desgarro, lloro, pienso, me desespero y olvido todo en los mejores momentos. 
Yo misma se que no debería estar haciendo esto, y me pregunto ¿para que mierda lo haces? no se, si, no se. 
"Idiota, nadie te quiere" me lastimas, ¿sabias? me hace mal y aunque lo ignore, se me queda pegado en las paredes del cerebro hasta que lloro por alguna estupidez, y lo que dijiste tiene toda la razón. Te amo y te lastimo, soy tonta, pero me lastimas, no seas asi conmigo. Y si, no se hablar, tengo esa cosa que no se hablar ¿me entendes? 
Estoy confundida, me siento mal. ¿Nadie me ayuda? De verdad que necesito a alguien, y no a cualquiera. 
Puta, idiota y odiada, ignorada tal vez, fea y metida, pesada de mierda. Así soy yo, como me gustaría que no. 
Adiós, a mardiajó y que el destino hable, ya me enoje bastante con él. 



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No se puede leer de verdad un libro sin estar solo. Pero precisamente por esa soledad uno se relaciona de la manera más intima con personas con las que quizá uno no se hubiera encontrado jamás, bien porque están muertas desde hacer siglos o porque hablan idiomas que no entiendes. Y sin embargo se han convertido en tus más íntimos amigos, en tus más sabios consejeros, en los magos que te hipnotizan, las amantes con las que siempre has soñado.
Antonio Muñoz Molina, "El poder de la pluma"