sábado, 4 de septiembre de 2010

fondo

cada vez que entro en esta depresión, entro a bañarme. 
si, bañarme. porque el agua lo saca todo. ahí puedo llorar, gritar, cantar, reír, putear, morir, soñar, en fin, ahí puedo hacer todo lo que se me da la gana. 
y me siento mejor. 
el problema es cuando salgo, porque toco el piso y todo vuelve a mi mente. 

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No se puede leer de verdad un libro sin estar solo. Pero precisamente por esa soledad uno se relaciona de la manera más intima con personas con las que quizá uno no se hubiera encontrado jamás, bien porque están muertas desde hacer siglos o porque hablan idiomas que no entiendes. Y sin embargo se han convertido en tus más íntimos amigos, en tus más sabios consejeros, en los magos que te hipnotizan, las amantes con las que siempre has soñado.
Antonio Muñoz Molina, "El poder de la pluma"